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¿Modernización ahogada en burocracia?

Escrito por: Carlos R. Salcedo C.

Desconozco las estadísticas sobre las operaciones inmobiliarias no consumadas por la excesiva burocracia e incoherencias operativas del sistema inmobiliario en República Dominicana.

Por la cantidad de quejas de los usuarios del servicio, la cifra podría ser enorme y preocupante.

La reforma operada con la Ley de Registro Inmobiliario y sus reglamentos, el mejoramiento de los archivos y las instalaciones físicas de la jurisdicción inmobiliaria, la automatización y digitalización de los planos y expedientes y la todavía inacabada preparación del personal de la jurisdicción inmobiliaria, no han podido contribuir en mucho a la agilización de los procesos.

La modernización era tan necesaria como impostergable. Sin embargo, una reforma que busca mayores niveles de certeza y eficacia en el negocio inmobiliario no puede acusar los  niveles de inseguridad jurídica y retrasos aún existentes. Para una simple certificación de cargas y gravámenes hay que esperar todo el tiempo del mundo, por ejemplo. Ello es paradójico e insostenible en un proceso de modernización.

Hay incapacidades internas de gestión, contradicciones y falta de coherencia de los operadores del Registro de Títulos, cambios permanentes en las reglas de juego sobre los requisitos, rayanos en la arbitrariedad, ausencia de homogeneidad de los criterios para la admisibilidad de documentos e incumplimientos desbordados de los plazos de entrega, con el irrespeto al ciudadano, que cuando llega se encuentra con cambios y postergaciones no advertidos. Y ni siquiera un mail o llamada interviene.

Garantizar el derecho de propiedad implica establecer procedimientos y mecanismos institucionales, jurídicos y operativos, como en efecto se ha venido haciendo. Pero esto no puede ir en  detrimento del pronto despacho, eficiencia y previsibilidad en la administración inmobiliaria.

Una reforma tan costosa no puede poner en peligro las inversiones, ni el tráfico jurídico. La burocracia registral no puede perjudicar la eficiencia. Se requiere de prontas y seguras respuestas. Pagamos demasiado cara la modificación, para mejorar, no para empeorar.