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Propaganda política y contaminación

DSC_3033Las propuestas y la propaganda política de los candidatos a cargos electivos son necesarias y obligatorias. De qué manera deben los candidatos llegar a la población, es la cuestión.

Deben hacer propuestas concretas y desarrollar un plan estratégico de publicidad para informar a los votantes de sus proyectos, metas y acciones.

La percepción global del electorado y su intención de voto hacia un candidato específico será determinada por la campaña política y las necesidades particulares de cada individuo.

Tradicionalmente, los proyectos políticos en nuestro país se promocionan cona la prensa taminando visual y auditivamente. Vallas y pancartas que nublan nuestras miradas y sonoros equipos musicales, que crean la imagen del desorden en ciudades y pueblos, siguen siendo la expresión de nuestro primitivismo publicitario electoral.

Las calles, avenidas, parques, carreteras, postes, árboles, paredes, elevados, pasos peatonales, puentes, barandillas, carros y autobuses de transporte terrestre (que tapan hasta los vidrios traseros y laterales e impiden la correcta visibilidad del conductor) no se salvan del exceso y del embadurnamiento político, lo que dice mucho de la capacidad de producir caos de muchos políticos y de alcaldes y autoridades del orden público que, a diferencia de muy pocos, hacen muy poco para limpiar y poner el orden frente a tantos desaguisados.

Son comunes las campañas adelantadas y prematuras. Los elementos publicitarios deben utilizarse de manera eficiente y creativa, no en detrimento de los espacios públicos que forman parte de la belleza del entorno en el que nos movemos.

La población debe ser convencida por propuestas creíbles y auténticas, que persuadan por su contenido, no por quién gana la carrera en la colocación de mayores vallas de publicidad y la del afeamiento y afectación de lo que es propiedad común.

El irrespeto a las leyes municipales y a los plazos marcados por la ley para el inicio de las actividades proselitistas y la instalación desmedida de utensilios de propaganda en todo el país, de manera desorganizada, reflejan el tipo de comportamiento político, inadecuado, por demás, de los candidatos y sus equipos de campaña.

Las campañas son instrumentos democráticos esenciales para nuestro sistema político. No son fiestas y juergas desenfrenadas. Deben ser una oportunidad para demostrar la madurez política.