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Ídolos de barro

Escrito por: Carlos R. Salcedo C.

Este pasado lunes el Comisionado de las Grandes Ligas, Bud Selig, anunció la suspensión de Alex Rodríguez por el resto de 2013 y hasta finales de la temporada 2014 por las relaciones en el caso Biogénesis. El pelotero dominicano de los Yankees de New York ha sido suspendido 211 partidos por el uso de sustancias prohibidas para mejorar el rendimiento. Junto con Rodríguez fueron anunciadas las suspensiones por 50 juegos, de otros 12 jugadores, la mayoría de los cuales son dominicanos, dos venezolanos y un nicaragüense.

 Se trata de deportistas talentosos que han llegado a ser celebridades y es tanta la admiración por ellos que a muchos de ellos los aficionados los idolatran. Pero de buenas a primeras se descubrió que para lograr sus hazañas nos han engañado. Y de ser personas a las que admirábamos su imagen se nos ha desplomado y han pasado a ser un poco despreciables.

 Su caída ha sido tan grande que de ídolos se han derretido como el barro con el agua y han pasado a valer muy poco o nada para muchos de los que les profesábamos tanta admiración. No pasaron la prueba. Se convirtieron de buenas a primeras en ídolos de barro. Sus virtudes no eran tales. Su fama fue construida sobre virtudes disfrazadas o que teniéndolas estaban malogradas por la patraña.

 El paroxismo, la idealización y la casi idolatría de estos “virtuosos” del deporte ubicó a Alex y a los demás en espacios de fama mundial, como ejemplos para la juventud, de superación en base a su esfuerzo y dedicación. Y no es que no estén dechados de virtudes deportivas, de habilidades y de condiciones físicas. Lo malo es que para serlo le han sumado ilegalidad y trampa.

 Jugadores, intelectuales, líderes y dirigentes políticos y empresariales, figuras del artes y la cultura, entre otros conocidos y famosos, pueden servir de guía positiva para la juventud, pero pueden constituirse en referentes negativos con sus actuaciones. ¡Cuidado con los ídolos de barro!