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Recorte institucional

La República Dominicana es un Estado social y democrático de derecho, organizado en forma de República unitaria que tiene por finalidad la consecución de la máxima expresión de una sociedad civilizada, garantía de seguridad ciudadana y jurídica, servicios públicos de calidad, mediante la utilización eficiente de los recursos y la protección de los derechos fundamentales de las personas.

Por ello la optimización del funcionamiento del Estado debe estar condicionado a nuestras necesidades y realidades. Con 10 millones de habitantes, ¿necesitamos tener un congreso bicameral, de 222 legisladores y un Poder Ejecutivo con 22 ministerios, cuando Australia tiene una población de 25 millones?

La reducción de los recursos destinados al Poder Legislativo y al Poder Ejecutivo, mediante la eliminación de una de las cámaras y de fusiones de algunos ministerios debe ser objeto de análisis para un futuro proceso de reforma constitucional.

Islandia cambió exitosamente su congreso bicameral a unicameral en 1991. Después de 96 años Nueva Zelanda también lo hizo y Hungría en 1989. Costa Rica y Perú tienen legislaturas unicamerales arraigadas. En 1966 Suecia instaura el modelo unicameral. Y es que la necesidad de un congreso bicameral se acentúa en los países con sistema federales. La falta de implementación de esa conformación del Poder Legislativo en sistemas unicamerales como el nuestro se debe a la retiencia al cambio y a perder cuotas de poder.

La cantidad de ministros que tenemos no se compara con países como Inglaterra con 120, con 53 millones de habitantes. Con 1,324 millones de habitantes la India tiene 78 ministros.  La cuestión es sobre la efectividad de los que hay. Los nuestros son comunes en cuanto al tipo de servicios que ofrecen y la cantidad existentes con Estados Unidos, Rusia, España, Alemania, Argentina, Brasil, Dinamarca, Turquía y Singapur. Las diferencias en la efectividad y en los resultados que han dado a sus poblaciones estos Estados hasta el momento varían en qué tan inteligentes y bien diseñadas han sido sus políticas públicas y las aspiraciones de sus naciones.

Creo en un recorte institucional, pues el Estado dominicano debe reorganizarse para el mejor funcionamiento y eficiencia de su congreso y del Poder Ejecutivo y todas sus dependencias.