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Falsos patriotas

Como todos los años a propósito del mes de la patria se levantan las voces y se vuelven a repetir los viejos discursos en defensa de la dominicanidad. Con esto, según unos cuantos, se busca elevar la dignidad de los dominicanos, incentivar el patriotismo y acrecentar el amor a la patria.

En esta fiesta nunca faltan los elogios a nuestros padres fundadores ni tampoco las alocuciones dadas por nuestros más celebres comentaristas o por los políticos tradicionales en las que se hace un llamado a la juventud dominicana a seguir el ejemplo de Juan Pablo Duarte y construir una nación donde reine la justicia social. El mes de la patria, el mes de los falsos patriotas.

Los falsos patriotas han estado desde siempre en nuestra historia y son los que más daño le han hecho a la patria. Con repasar los acontecimientos acaecidos en la Primera República y resaltando la traición a los trinitarios, las constantes puestas en venta de la península de Samaná y como Santana –que está en el panteón de la patria-logró la anexión a España, nos basta para al menos cuestionar a quienes hoy desde posiciones gubernamentales o a través de programas de radio o televisión nos llaman a defender la dominicanidad e instan a seguir los valores de nuestros fundadores. Si no, solo hay que preguntarse de forma irónica: ¿Quién más patriota que Lilís? O más aún, ¿quién más patriota que Trujillo y su ensordecedor nacionalismo?

El falso patriota se alimenta de las debilidades sociales y le es muy propio el eterno discurso del enemigo con el que sostienen su máscara de pulcritud y su falsa montaña de moralidad. Empero, este individuo propio de nuestra historia vive en tal contradicción que raya en el insulto a la inteligencia de los dominicanos. Lo anterior es evidente cuando escuchamos al falso patriota extenderse en discursos de odio hacia los haitianos, en teorizar sobre “invasión pasiva” y explicar las teorías de confabulaciones de unificación impuesta por las potencias; pero al mismo tiempo no duda en salir a la defensa de los empresarios que irresponsablemente burlan la seguridad fronteriza para traer al país mano de obra a sueldo de miseria.

Son los primeros en pedir más mano dura y aumento de las penas de prisión, es decir, que la violencia del Estado se vuelque más sobre el sector de la sociedad más marginado

Estos patriotas claman por la justicia social, se lamentan terriblemente por la pobreza del pueblo y llaman a la unión de los dominicanos para combatir las desigualdades; sin embargo son quienes dividen a la sociedad en criminales –los marginados- y santos, así como los que descorchan champagne con dinero del erario en los más finos restaurantes del polígono central mientras el pueblo devora el polvo de las calles.

Asimismo, los falsos patriotas defienden la libertad como valor esencial en una sociedad democrática y la exaltan como pilar de la patria, mas no dudan en llamar por reducir las garantías fundamentales de todo imputado en un proceso penal.

No les tiembla la voz para saludar afablemente las ejecuciones extrajudiciales realizadas por la Policía Nacional. Son los primeros en pedir más mano dura y aumento de las penas de prisión, es decir, que la violencia del Estado se vuelque más sobre el sector de la sociedad más marginado y, por tanto, el que carece de menos oportunidades de desarrollo.

¿Dónde están estos patriotas cuando los ciudadanos reclaman el respeto a los derechos fundamentales, cuando se gestan movimientos sociales que luchan porque el gobierno cumpla con la ley tal como en el caso del 4% para educación? ¿En qué lugar encontramos a estas personas que tanto pululan en nuestros medios de comunicación, en las oficinas gubernamentales y en el Congreso siempre que la ciudadanía denuncia la impunidad ante los colosales fraudes contra las arcas estatales?

Ellos están ahí en sus curules, detrásde lasplumas, en las cabinas de radio,en sus grandes yipetas con flanqueadores, denostando las manifestaciones ciudadanas, deslegitimando las protestas contra las injusticias diarias, tildando de delincuentes a quienes ejercen sus derechos civiles y a su vez, vendiendo el país, traficando con el futuro de los dominicanos.Son estas personas, estos falsos patriotas, los Santana, Bobadilla y Báez de siempre, quienes más daño le han hecho al país y a los que la ciudadanía tiene que derrotar por una mejor patria. No nos dejemos engañar por los falsos patriotas.